Entropía 11.7.10

filosofía de la música orgánica

Música compuesta e interpretada con los elementos domésticos disponibles, ya sean estos acústicos o electrónicos.

Música compuesta entre las intermitencias del diario vivir.

Música compuesta, grabada e interpretada prescindiendo de los elementos técnicos convencionalmente profesionales.

Música compuesta, grabada, interpretada, mezclada y masterizada según la optimización sugerida por la simple escucha y no por los parámetros de la ingeniería de sonido.

Música surgida por temperamento mental o espiritual y no por las exigencias de plazos profesionales o industriales.

Música sin urgencias, madurada durante años.

Música no determinada por el academicismo.

La música Orgánica, como la música de Entropía 11.7.10, está determinada por el Principio de Incertidumbre.

Éste principio se da como consecuencia de la vulnerabilidad de las canciones. La vulnerabilidad se manifiesta en el efecto que sobre ellas tienen el diario devenir, las personas que interactúan, las circunstancias y las coyunturas. La vulnerabilidad doblega las estructuras de las canciones y éstas pueden variar en el tiempo y el espacio al punto de llegar a ser irreconocibles a sí mismas en su origen. Las canciones están afectadas de humanidad, por ello no pueden guardar una forma precisa. Ésta imprecisión produce una constante: El principio de incertidumbre.

Y debido a su carácter vulnerable y al principio que se desprende de él, una canción que en su origen pudo haber tenido melodía y letra, en un momento del tiempo y por efecto de una situación, de una persona o de hechos determinados, puede ser interpretada con una sola nota tocada en un instante; y sería la misma canción.

Éste misterio es tan indescifrable como el mundo cuántico. Tal vez, la única canción absolutamente original fue cantada por el hombre arcaico, por aquella imprecisa figura entre el hombre y el mono. Luego, ese balbuceo melódico fue reproducido infinitamente hasta nuestros días. Tal vez, una canción de Los Beatles o la novena sinfonía de Beethoven no sean más que variaciones de aquella primigenia melodía espontánea motivada por el hambre, el frío o el miedo.